¿Podría suceder en Costa Rica?


Alexandra Loria Beeche
Abogada

Publicado en La Nación el 9 de agosto del 2008

“Cuatro proyectos de ley que se refieren a los mal llamados ‘derechos’ de los homosexuales”

En abril del año 2005, en Massachussets fue arrestado, esposado y llevado a los tribunales de justicia, David Parker, padre de familia de un niño de kindergarten, cuyo delito fue oponerse a que se le dieran lecciones de homosexualismo a su hijo. En el futuro, ¿podría suceder esto en Costa Rica?

En la asamblea legislativa existen al menos cuatro proyectos de ley que se refieren a los mal llamados “derechos” de los homosexuales. El más conocido es el llamado unión civil entre personas del mismo sexo. Muchos líderes homosexuales han reconocido que en realidad son pocos los homosexuales que quieren “casarse”. Prueba de ello es que en España, donde recientemente se cumplieron tres años de haberse aprobado la ley, tan solo se han celebrado 5.243 “matrimonios” entre personas del mismo sexo.

Entonces, ¿cuál es el verdadero interés que los mueve? En respuesta me permito citar a un activista homosexual, Michael Signorile: “Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad, sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica.
[…] La acción más subversiva que pueden emprender los gais y lesbianas […] es transformar por completo la noción de familia”. (Crisis Magazine, 8/enero/2004).

Queda claro que a los homosexuales no les interesa casarse, más bien les interesa destruir conceptos que consideran antiguos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, etc. Otro proyecto. Otro proyecto presentado es una propuesta para incluir un capítulo de derechos sexuales y reproductivos en la Ley General de Salud, que dispone que cada ser humano es dueño absoluto de su propio cuerpo, la sociedad no puede disponer ninguna restricción en este
campo, pues sería represiva; todas las formas de utilización del sexo serían igualmente naturales y legítimas; pareciera que lo único reprochable serían los actos sexuales que impliquen un ataque a la libertad individual (violencia carnal), así se aprobaría por ley: el homosexualismo, bisexualismo, transexualismo, poligamia, poliandria, en fin, tal y como está redactado el texto, se permitiría hasta el sexo con animales o con cadáveres.

Además, el estado costarricense enseñará esta ideología a los niños desde muy corta edad. En otros países se les enseña a explorar su cuerpo y luego a explorar el cuerpo de sus compañeros. A eso le llaman “educación”, el código penal le llama corrupción de menores. No contentos con los dos proyectos indicados, en marzo de este año, presentaron el proyecto de ley para la prevención y eliminación de la discriminación y el proyecto de ley de modificación del artículo 373 del Código Penal, que es ley para combatir la discriminación por orientación sexual.

Es innegable que la agenda del movimiento homosexual para Costa Rica tiene interés de acusar y castigar penalmente por el delito de discriminación a toda aquella persona que los critique. De convertirse en leyes los proyectos, se perderán en Costa Rica al menos tres derechos humanos: libertad de expresión, libertad de culto y libertad de educar a nuestros hijos de acuerdo con nuestras creencias.

Un ejemplo. Por ejemplo, en Canadá: por expresar su opinión, Christopher Kempling (educador) fue suspendido sin sueldo en dos ocasiones y posteriormente se quedó sin trabajo. La Corte de su país no le reconoció el derecho a la libertad de expresión, ni a la libertad religiosa, puesto que argumentó que si un Estado reconoce los derechos de los homosexuales, las escuelas deben trasmitir una única enseñanza acorde con las leyes del Estado. El señor Kempling ha dicho: “Me niego a ser un falso maestro, diciendo que la promiscuidad es aceptable, la perversión es normal, y la inmoralidad es simplemente ‘diversidad cultural’ de la que debemos estar orgullosos”
De regreso a mi pregunta inicial: ¿Podrá suceder en Costa Rica lo que le pasó a David Parker? La respuesta la tienen 57 diputados en la Asamblea Legislativa o más de dos millones de costarricenses si el asunto se conoce vía referéndum.

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8 Respuestas a “¿Podría suceder en Costa Rica?

  1. No entiendo cómo habla de los homosexuales como si se tratara de un grupo político, una especie de célula terrorista malévola que viene a destruir Costa Rica. No es así. No es algo “de afuera”, no es algo nuevo.

  2. Señora, usted esta enferma de odio e intolerancia…

  3. Es increíble que ustedes estén utilizando sus fuerzas y energías en contra de los homosexuales, la bandera de la protección a la familia no les está alcanzando para luchar por cosas que son realmente importantes para los hogares, como la violencia intrafamiliar de todo tipo… Ocúpense de lo que es realmente importante, más que náuseas, dan tristeza…

  4. Qué lindos epítetos los que aplaude usted en sus comentarios! Y luego se queja en La Nación de que la tildan de opresora y obscurantista. Se los resalto, para que los tenga presentes

    El señor Kempling ha dicho: “Me niego a ser un falso maestro, diciendo que la promiscuidad es aceptable, la perversión es normal, y la inmoralidad es simplemente ‘diversidad cultural’ de la que debemos estar orgullosos”

  5. Cuidado, la homofóbia es una enfermidad!

  6. deberias buscar ayuda profesional. la homofóbia es una seria enfermedad. Ud está dando demasiada atención, desgastandose por algo que en la realidad no te afecta. Se ud no es homossexual o transsexual. Lo que te liga con este tema es el ódio. El odio tambien es una adicción. Es igual que con las drogas, mucha veces el enfermo no reconoce su debilidad. Seria más saludable en lugar de dedicar tanto de su tiempo a actividades enpro al odio, substituirlas por actividades más placerosas.

  7. Oscar Barrantes

    Estimada señora, espero que se encuentre bien, la saludo y a la vez le escribo por este medio porque leí su artículo titulado ¿podría suceder en Costa Rica? Lo cual me pareció sumamente decepcionante que en un periódico de difusión nacional permitan este tipo de publicaciones que aumentan enormemente la homofobia en el país. Asimismo, aprovecho para solicitarle me aclarara ciertos puntos que usted menciona en su artículo que no explica bien o no explica del todo, considero en sí, que son más que todo frases peyorativas tiradas al aire donde pareciera que no tiene otra función más que la de ofender a la población homosexual.
    En primer lugar, quiero que me aclare a que se refiere usted con “mal llamados “derechos” de los homosexuales.” Bajo que autoridad usted emplea dicho término, que en cinco años de carrera hasta ahora escucho. Permítame decirle que me decepciona y me entristece tener que compartir mi profesión con personas tan cerradas de mente como su persona, más en un ámbito como el Derecho que se necesita de una posición abierta y no prejuiciosa, virtudes que usted no posee.
    Con respecto a la falta de anuencia de los seres humanos con tendencias homosexuales a “casarse” (termino que no es el más adecuado) me parece que usted hace un uso inadecuado de las cifras mencionadas con el fin de apoyar su opinión, tergiversa dichos datos a conveniencia suya; porque lo que usted no menciona y a juzgar por todo el artículo no creo que usted lo haya entendido, es que en un lapso tan corto de tiempo es sumamente difícil que la población homosexual vaya a tener igual cantidad de uniones que las personas heterosexuales, cuando han sido décadas de opresión y cuesta acostumbrarse a un cambio tan radical. No hay que ser sociólogo para entender que el derecho a formar una vida en pareja, y que esta sea jurídicamente reconocida, no es la solución a todos los problemas de la población homosexual y que un proceso de cambio tarda más que tres años para dar resultados fructíferos.
    Es sumamente indignante la forma en que cita a un “activista homosexual”, como usted lo llama, y luego escribe “Queda claro que a los homosexuales no les interesa casarse, más bien les interesa destruir conceptos que consideran antiguos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, etc.” Señora, la opinión de una persona usted NO puede generalizarla como si fuese la opinión de todo el grupo aquí enjuiciado por sus palabras. Y todavía más indignante e irresponsable de su parte es poner en boca de este señor palabras que él no ha dicho, él sólo expresó su opinión, la de realizar del matrimonio una institución más abierta en la sociedad para que nos pueda abarcar a todos por igual, pero nunca de lo allí transcrito se menciona o se puede inferir, como usted lo hace de forma irresponsable, que se trata de destruir el matrimonio, la fidelidad o la monogamia.
    Quiero omitir referirme al proyecto de incluir un capitulo en la Ley General de Salud sobre Derechos sexuales y reproductivos simplemente porque considero repulsivo, degradante y ofensivo para toda la sociedad en general, el que usted equipare y ponga en el mismo plano las tendencias homosexuales con el sexo con animales y cadáveres, realmente es indignante y alarmante pensar si quiera que tiene usted en su cabeza, al realizar dichas afirmaciones, Dios me libre!
    De igual forma, al mencionar el proyecto de ley para la prevención y eliminación de la discriminación y el proyecto de ley de modificación del artículo 373 del Código Penal, que es ley para combatir la discriminación por orientación sexual, usted dice que se perderán en el país por lo menos tres derechos humanos: libertad de expresión, libertad de culto y libertad de educar a nuestros hijos de acuerdo con nuestras creencias. Quisiera referirme a ellos uno por uno. Primero, sobre la libertad de expresión: cada persona tiene el derecho de expresar su opinión libremente, pero esa libertad, como ya ha quedado muy claro en varias resoluciones de la Sala Constitucional y en sentencias de la CIDH, conlleva un deber y una responsabilidad, cada quien debe hacerse responsable por las opiniones emitidas. Con respecto a la libertad de culto: leí su artículo, mínimo cinco veces seguidas, con el propósito de ver si era que yo estaba entendiendo mal lo que usted dice pero lastimosamente, en todas llegué a la misma conclusión, no existe lógica ni relación alguna entre la mención de dicho proyecto con la libertad de culto, por lo que no podría debatir algo al respecto. No obstante, me puse a analizar la razón del porque usted lo incluyo en su artículo, y llegue a dos posibles conclusiones, que usted lo utilizó con el propósito de que su “artículo” fuese más suntuoso (cómo que afecta la libertada de culto??? Esa gente debe ser el demonio!!!) y la segunda, porque usted ni siquiera sabe que es libertad de culto, lo cual no me extraña en lo absoluto a juzgar por el uso errado de conceptos y tergiversación de información en la totalidad del artículo. Ahora, si usted considera que estoy equivocado, humildemente me disculpo y le solicito que me explique cómo un proyecto de ley para evitar la discriminación interfiere en su derecho a escoger la religión que mejor le plazca. Y tercero y último, usted menciona “libertad de educar a nuestros hijos de acuerdo con nuestras creencias”. Primero que nada, busqué en toda la Declaración Universal de Derechos Humanos, así como en la Carta de la Organización de Estados Americanos, con el fin de ver si me equivocaba pero no encontré dicho derecho a la libertad, y segundo nadie le está prohibiendo a usted que crie a sus hijos como a usted mejor le venga en gana! Ahora si de esa crianza y educación que usted les dio crea personas nocivas para la sociedad, usted no puede pretender que ello no tenga consecuencias, usted no puede pretender que la sociedad se quede de brazos cruzados, y no directamente consecuencias directas para usted, pero su conciencia sabrá cuáles son.
    Ya para finalizar, con respecto a lo del maestro… existe algo que se llama y creo que usted nunca lo ha oído escuchar “responsabilidad profesional”, y aún más relevante cuando se trata de la educación de menores de edad. No comprendo cómo es posible que usted avale conductas tendientes a discriminar y rechazar seres humanos cuando se supone que todos debemos buscar la igualdad y bienestar general e inculcar en nuestros hijos que todos, absolutamente todos los seres humanos somos iguales y merecemos el mismo respeto, sea cual sea su credo religioso, su color de piel, su forma de pensar o su tendencia sexual. Quisiera que me explicara a qué se debe su odio y rechazo expresado en esta burda opinión, que carece de todo fundamento legal o científico, y que más bien demuestra una absoluta irresponsabilidad y seriedad de su persona, al no pensar ni prever las consecuencias de lo hecho. Quisiera saber que opinaría usted si alguien leyese algo como esta atrocidad sabiendo que su hijo es homosexual, que opinaría usted del escritor. Me despido para continuar con la normalidad de mi vida, luchando porque no se lleve a cabo el referendo y esperando haber creado un poco de reflexión en usted, de ser humano a ser humano. Por cierto, espero que haya escuchado las buenas noticias sobre la suspensión del referendo.

  8. Señora con todo respeto Dios es amor y usted es todo lo contrario a Dios.

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